La ética en los negocios

Los negocios y las ventas suelen estar asociados con conceptos negativos. Y es que, en nuestra vida, nos hemos encontrado con muchas personas que, con el afán de vender algo, nos han venido algo por lo que nos hemos sentido mal. Estas experiencias suelen quedarse en nuestra mente, tanto, que un cliente enojado en promedio platica su mala experiencia a 11 personas, mientras que un cliente contento, a 3.

Y es que saber vender, implica desarrollar muchas habilidades y conocimientos que deben utilizarse con responsabilidad porque implican el conocer cómo funciona la mente y algunos aspectos que nos hacen reaccionar de determinadas formas. Se puede aprender sobre todo esto de las ventas, pero lo más importante, es aprender a manejar ese conocimiento de tal forma que a la persona a la que le vendamos algo, con vendérselo, le estemos ayudando a utilizarla para mejorar su vida.

Y es que todo comienza por ahí, por hacer conciencia de qué es lo que mi producto o servicio hace para la vida de las personas sea mejor, ¿en qué les estoy ayudando? Cuando crees en ti, en tu producto y en lo que haces, las ventas fluyen mucho mejor. Tienes que creer que lo que haces cada día vale la pena, tanto como para tener muchas ganas de querer compartirlo con la gente a la que sabes que le puede ayudar. Hay tantas cosas que ayudan a que la vida sea mejor, que lo que tú haces, debe ser un reflejo de aquello en lo que crees. Porque una de las mejores cosas de la vida es sentir que estás cumpliendo con tu propósito de vida, cualquiera que sea.

Es levantarte cada día con la ilusión de mejorar tu mundo y la vida que te rodea, lo que está a tu alcance, lo que te mueve. Y los valores con lo que lo hagas, también son parte de ello. Identifica cuáles son tus valores, cómo ves la vida y asegúrate de transmitir todo aquello en tus proyectos. Vender con ética tiene que ser parte esencial de tu día. Y si un cliente olvida pedirte su cambio, recordárselo, o si te dieron más cambio, regresarlo. Porque los negocios no viven de regalar cosas, los negocios viven de dinero, números, ideales, personas; los negocios son muy complejos. Y aunque quizá podrías decir, pero hay muchos que hacen negocios sin ética y les va bien, lo cual es cierto, pero ¿con qué sentimientos te quieres ir a dormir? ¿qué ejemplo le quieres trasmitir a tus hijos? ¿cómo quieres ser recordada? ¿qué mundo le quieres dejar a tus hijos? ¿en qué mundo prefieres vivir? Porque a veces, el precio de no ser ético puede ser más alto de lo que implicaría hacer las cosas bien.

Rodéate de aquellas personas con las que compartes valores y que siempre te ayudarán a crecer, pero la decisión final de cómo quieres que tu vida transcurra, esa, sólo la tienes tú. Y no olvides, que lo más importante en un negocio, es la integridad. Porque la reputación es muy valiosa y aunque no lo creas, también vende. Así que, véndete bien.

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