Ser mamá NO nos limita

Todas hemos vivido alguna circunstancia en la que tenemos que decidir si seguimos nuestro desarrollo profesional o sólo nos dedicamos a maternar. Hemos tenido (y tendremos) que decidir entre ir a algún lado o quedarse con las ganas por la “maternidad”.

Y también, es increíble cómo hemos tenido que enfrentarnos ante la “incomodidad” que generara el comportamiento y crecimiento de los niños. Y es que (más ahora) con el tema de la pandemia, los niños están siendo aún más relegados. Pareciera que estamos a desfase con lo que está sucediendo, ya que por un lado la lucha de los derechos de las mujeres a ganado terreno en muchos aspectos, así como la libertad a decidir sobre nuestros cuerpos, a una vida libre de violencia y muchos terrenos en los que estamos incursionando. Y por otro lado, la maternidad. Y es que los pongo así, como dos lados opuestos porque muchas veces parece que no podemos hacer ambas, y no es por nuestra falta de capacidad, en realidad es por falta de empatía, espacios y opciones.

Y la pandemia, ha venido a poner el énfasis en esta situación. Porque el que no puedan entrar a muchas tiendas por que también se están cuidando nos deja en el aire ¿quién se queda con ellos? ¿y las madres solteras? ¿y las madres foráneas? ¿cómo nos estamos reorganizando como sociedad? y sobretodo ¿cómo estamos tratando a la infancia en esta pandemia?

En lo personal, hice un viaje al norte del país con mi hija y me encontré con que no podía pasar a ciertos establecimientos por llevar a mi hija. A algunos sí, a otros no. En otros lados me pedían esperar afuera sólo por ir con un bebé. Y comprar leche, fue un desafío. Y es que es cierto que nos toca cuidarnos, que la vida no puede ser como antes, que las medidas son para sobrevivir como sociedad, pero no podemos ignorar el hecho de que los niños están teniendo muchos desafíos y en muchos lados, yo podría decir que el trato hacia la infancia y las mamás/papás se parece mucho a la discriminación. Por que justamente, en un establecimiento, al ir entrando me dijeron que me saliera por que la niña no podía pasar, y al salir, tenían un letrero pegado que decía que en este establecimiento no se discriminaba a nadie por ninguna condición.

Es cierto también que el 2020 ha sido un año de muchísimos cambios, desafíos, que nos hemos visto en una situación sin precedentes, pero una cosa tiene que quedar muy clara, que a pesar de todas las condiciones que vivimos (normalmente antes de la pandemia), las ideas, los prejuicios y todo lo que aún hay en nuestro entorno sobre lo que es el “deber de ser madre” y todo lo que implica llevarlo a cabo, a pesar de todo EL SER MADRE NO NOS LIMITA, por el contrario, nos impulsa, nos mueve desde adentro y nos hace ser aún más fuertes de lo que somos.

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